viernes, 14 de octubre de 2011

PALAS DE REI. Camino de Santiago



Creo que la diferencia entre ir a España de turista y hacer el Camino de Santiago, es algo así como la diferencia entre una fotografía y una ecografía. Hay momentos en los que, a pesar de estar a cielo abierto, la copiosa arboleda parece cerrarse sobre el caminante, como si quisiera abducirlo hacia niveles más amplificados de conciencia, abrirle una escalera a los mensajes del Cielo, obsequiarlo con una gran paleta de colores.


Ese “encierro” se convierte en una gran “apertura” de todos los sentidos, rayando en el sin-sentido. La sensación es de “andar”, “avanzar”, “IR”. Pero ese ir es independiente del sitio geográfico. Es en España, Galicia, pero podría ser en cualquier otro lugar, otro camino, otros árboles, otros bosques…con la misma conexión con la Tierra, con el Cielo y con uno mismo y el entorno. Hasta que un cartel, un “Buen Camino”, un estímulo más “humano”, nos pone en sintonía con lo que hay, lo que es y nos re-ubica en la situación. Como en la vida misma, cuando dejamos de mirar hacia delante y miramos a los costados, “para ver lo que hace nuestro compañero apareado” (como diría el I Ching). Es ahí, donde nos dispersamos, nos desconectamos y masificamos otra vez. Es ahí donde se malgasta la energía y se pierde el rumbo, el sentido, la dirección del IR.

Siempre va a haber un maravilloso Pulpo a la Feria, un Caldo Gallego, unos Pimientos de Padrón o un aguardiente y una queimada, que nos recuerden que estamos en Galicia, inmediatamente; una gaita en la distancia, unas tapas o unos pinchos, un horreo o esas canciones típicas , que hacen que toda Galicia sea una muñeira.


El trayecto entre Portomarín y Palas de Rei no es de los más atrayentes. Tal vez, por los tramos de carretera asfaltada que recorre. Salimos del Albergue de Portomarín por la calle Chantada, (aunque no lo crean, así se llama), hacia la carretera. Cruzamos una carretera, por un puente metálico, que salva el Rego das Torres, que ahí se une con el río Miño.


Vamos andandopor senderos de pinos y prados, cruzamos una carretera y volvemos a más senderos. Pasamos por alguna casa, algún horreo bonito y alternamos ruta y sendero un par de veces. Pasamos la Parroquia de Gonzar, la Iglesia de Santa María, el Albergue Público con baños separados, que se pueden usar aunque no pares ahí y que están muy limpios, subimos a Castromaior, (iglesia Románica), vía carretera llegamos a Hospital da Cruz. Ahí hay que cruzar una modesta carretera por 10 km, hasta A Brea. El próximo pueblo es Ventas de Narón, luego Sierra de Ligonde, que divide los ríos Miño y Ulla. Estamos a casi 750 ms de altura.
Descansamos en un descenso hasta la Aldea de Previsa, (Monterroso), Os Lameiros, con el Pazo y la Capilla de San Marcos, (Crucero). Ligonde, (antiguo cementerio de peregrinos). Airexe (Iglesia de Santiago). Portos. A Brea. Os Chacotes y Palas de Rei. Se entra por la Rúa do Cruceiro, pasando por la Iglesia de San Tirso, hasta la zona de Albergues.
En el camino he visto muchos caminantes con sus mascotas. Y mi corazón volaba a casa, soñando con las dos sabandijas que hubieran estado felices de caminarlo conmigo. Era increíble ver las mochilas con los utensillos para los perros, el agua extra y sus alimentos, sobre espaldas recargadas pero gozosas de compartir semejante experiencia con ellos. Es una tarea para el hogar pendiente, averiguar dónde dormían.

Albergue Mesón de Benito.
www.alberguemesondebenito.com
• Rua da Paz, s/n
• Localidad: Palas de Rei (Lugo)
• Teléfono de contacto: 636 834 065, 667 232 184
• Tiene restaurante
• Abierto desde Semana Santa hasta el 15 de octubre
• Tiene 100 plazas.
• Es Privado. 10 Euros.
• Seis habitaciones de diferente capacidad
• Acepta reservas
• Abre a las 12 y cierra 23:30
• Tiene lavadora y secadora (4 Euros c/u)
• Climatizador de aire frío y caliente
• Heladera, agua caliente y taquillas individuales.
• Máquina de agua y refrescos
• No hay cocina, pero sí, una pileta y microondas.
• Salón comedor, terraza y teléfono público.
• Lugar cerrado para bicicletas
• No tiene Establo o caballerizas



Manuel fue la primera persona en ponerme en contacto con la Aldea del abuelo. Para entonces, Veiga era sólo una palabra, sin lugar físico en un mapa. El, sin que se lo pidiera, se metió en Internet y buscó en un libro y una agenda, hasta dar con él. Ahí mismo, pude decidir el camino a seguir. Fue muy amable y dedicado. Un saludo Manuel!
Seguimos la próxima, con Arzúa.
Desde el alma y con el corazón
Liliana Marcela Pérez Villar
lilianamperezv@gmail.com
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