domingo, 17 de marzo de 2013

LA DEL PIRATA COJO

Si vemos venir a alguien con pata de palo, un garfio en la mano, una bandera con dibujos de calaveras y un parche en el ojo, la asociación lógica y más rápida que aparecerá, seguramente, será la de un PIRATA. Uno lo ve y piensa: “Es un PIRATA”. De ser posible, tomará sus precauciones. Hay códigos manifiestos. El lavado de cerebro histórico que nos han hecho en relación a ellos dice que un PIRATA se dedica a asaltar, se aprovecha de los demás, va contra la ley, aborda barcos para robar su cargamento y luego pide rescate por los pasajeros, los convierte en esclavos y termina apoderándose de la nave. Hace motines a bordo, se emborracha, se aprovecha de las mujeres y se matan entre ellos y a los demás. Por lo que es totalmente esperable, que si se nos cruza alguien en la vida que responda a estas características, nos pongamos en alerta para cualquier cosa, en cualquier momento. Está clarísimo. ES UN PIRATA. Pirata del asfalto…pirata de internet…En el imaginario colectivo está del lado de “los malos”. ¡Y OJO! ¡LOS PIRATAS TIENE SECUACES! A veces es un grupo PIRATA! ¡LOS PIRATAS ACTÚAN COMO PIRATAS! ¡Si fuera tan fácil! El problema es cuando se nos presenta alguien con una canastita colgando del brazo, caminando por el bosque, con una caperucita roja y cantando: “Era para untar…era para untar…era para untar”. Relajados como críos de pecho y guiados por una imagen que responde a las fábulas socio-culturales estereotipadas convencionales, caemos en cuatro patas, preguntándonos cómo y cuándo sucedió, porque no nos dimos cuenta hasta que ya fue tarde. Y derrapamos. A todos nos puede pasar. No por idiotas, eh! Es que nadie puede ver afuera, lo que no tiene adentro. Insisto que lo importante no es lo que nos “hayan hecho” sino “lo que nosotros hagamos con lo que nos hicieron”. Eso nos va a definir como personas. Si bien hay un poco de PIRATA y un poco de CAPERUCITA en todos nosotros, y unos cuantos personajes más, siempre uno predomina. Y en esa carga a veces muy pesada y otras no tanto, que cargamos en nuestras espaldas por la vida, podemos llegan a sentir, pensar, hacer o decir cosas, de acuerdo con nuestra esencia y estado de ánimo o épocas difíciles, que afecten, descalifiquen, ofendan o lastimen. Si la vida nos ha colocado en una situación de rincón, desde donde no vemos una salida o si nos colocamos allí por una vocación de víctima que “nada puede hacer”, el nivel de agresión, por más careteado que esté, no puede disfrazarse. Se filtra, se transpira, es hediondo, filoso, destila. Esconder lo que somos, lo que nos pasa, lo que sentimos y pensamos, y hacer de cuenta que no pasa nada, destruye cualquier relación o por lo menos, no le da posibilidades. Muere por inanición. Por eso es muy importante definir qué significa el AMOR INCONDICIONAL. Es absolutamente lo opuesto a lo anterior. A veces se confunde con AMAR y QUEDARSE aún ante el maltrato, la violencia, el fraude, la estafa, porque como se llama incondicional… se entiende como ciego, sordo y mudo. Pero no es así. Una cosa es AMAR más allá de la falla humana, porque siempre habrá alguna virtud por rescatar, pasar un manto de piedad y otra es quedarse para ser degollado. Y si no, pregúntenle a alguien que se haya enamorado de un PIRATA disfrazado de caperucita o que haya sostenido amistades que creía confiables hasta que con los años se les cayó la careta. El AMOR de alma a alma no muere. Se transforma en otro tipo de AMOR. Lo que se puede hacer es no estar y retirarse físicamente de esos vínculos y dejar que ese caudal de sentires, que han calado tan hondo, vayan decantando y acomodándose como puedan. Cuando el vínculo es fuerte, resiste el error. Nadie es perfecto y todos nos equivocamos. De eso se trata la COMPASIÓN. Y Con-Pasión se AMA. Los vínculos son confiables dependiendo de las ganas de REPARACIÓN que pueden surgir. Pero existe algo que se llama COMUNICACIÓN, la COMÚN UNIÓN CON, HABLAR, ESCUCHAR, DAR UN MENSAJE, UNA SEÑAL Y UNA OPORTUNIDAD DE MODIFICAR, DE PEDIR PERDÓN. Pero cuando esto no sucede, quizás porque las emociones escondidas sean muy oscuras y en el fondo se sabe, la REPARACIÓN NO ES POSIBLE. Primero porque para poder REPARAR o RESCATAR, debe de existir algo RESCATABLE. Y tal vez, nunca haya existido fuera de disfraces o máscaras. Hay relaciones con un historial de repeticiones y ahí habrá que decidir cuántas más oportunidades se le dará o si creemos que será sólo para más de lo mismo. Si es así, bueno… “hasta aquí nos trajo el río”, rigor (que forma parte del AMOR) y asumir que, al menos de nuestra parte, no queda más por hacer. ASUMIR EL RIESGO DE RESPETAR Y SER RESPETADO. SI NO HAY CONCIENCIA DE DAÑO, NO HAY NADA POR REPARAR. Existe algo que es la JURISPRUDENCIA de las relaciones. Se basa en la historia que ha unido, las vivencias compartidas, la CONFIANZA… Es muy buen referente en materia de deducciones. “No me digas qué te dijo sobre mi” “Mejor decime qué respondiste vos cuando te habló de mí y yo no estaba presente”. Pero si una vez te sentiste mal tratado, otra agredido, otra difamado, otra no reconocido o captado o respetado…bueno…para qué insistir. Cada día hay menos voluntad de HACERSE CARGO. La culpa siempre es de otro. Ni se pide PERDÓN ni se da esa posibilidad a quien se carga con culpa. No se puede ir por la vida adivinando qué le pasa a los demás. Cuando metiste la pata groseramente, no necesitás que nadie te lo diga. Hacete Cargo. Pedí perdón. Pero además, REPARÁ EL DAÑO QUE HICISTE, porque cualquiera puede decir “perdóname che” sin sentirlo de corazón. Y eso no sirve para nada. Y si sentís que hay alguien que se equivocó en algo, hacéselo saber. Sin reproches, sin reclamos, sin ofensas ni agresiones. En mi caso, me caracterizo por una infinita paciencia y perseverancia en los vínculos. No retiro el AMOR de las relaciones. Puedo retirar mi presencia física si me siento mal tratada o agredida y el Rescate vincular se hace imposible. Pero puedo AMAR eternamente, incluso unilateralmente. Aunque siempre hay un límite y cada uno de nosotros sabe cuál es el suyo. Ese es el momento en que habrá que levantar las redes porque ahí, peces no hay. Es una forma de PRESERVAR las relaciones también, para evitar un daño mayor y poder CONSAGRAR el RECUERDO de los “buenos tiempos”, o al menos, lo que pensamos que eran buenos tiempos. No se arriesgan amistades o parejas o lazos familiares evitando lo que incomoda. Todo lo contrario, esa es la mejor manera de suicidarlos. Ni jugar al boludo, ni vivir en el drama. Y recordar que la GRATITUD es LA MADRE DE LA MEMORIA. La FALSA OFENSA EN SLENCIO, LA COSTUMBRE DE INTERPRETAR Y CRITICAR dando por sentado que se tiene razón, el CASTIGO de la INDIFERENCIA y el OLVIDO, la LEY FRÍA, IMPIDEN EL ENTENDIMIENTO, CAUSAN MUCHO DOLOR Y NO DAN LUGAR AL PERDÓN Y LA RECONCILIACIÓN. HAY QUE PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO. AL MENOS POR UN INSTANTE. El SILENCIO ES UNA GRAN FORMA DE AGRESIÓN Y OTRA MANERA DE SEGUIR CONSERVANDO LA IMAGEN DE CAPERUCITA, CUANDO NO TE HACÉS CARGO DEL PIRATA QUE LLEVÁS ADENTRO. CUALQUIER SEÑAL ES MEJOR QUE NADA. HACETE CARGO Y NO TE ESCONDAS MAS. http://www.youtube.com/watch?v=0LKd_fw1h2k Desde el alma y con el corazón. Liliana Marcela Pérez Villar. lilianamperezv@ gmail.com Unite a los grupos de FACEBOOK: ANAMCARA CENTROS DE ENERGÍA Y ANAMCARA ESCUELA DE CENTROS DE ENERGÍA.

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