sábado, 14 de noviembre de 2009

CAMBALACHE


¿Qué siente una hija cuando la mamá se hace la adolescente? ¿Qué siente un discípulo, cuando el Maestro se apropia de su obra? ¿Qué siente un hijo, cuando el padre se hace el jopende? ¿Qué sentís vos, qué siente usted, cuando se entera que el policía es el ladrón, el médico el asesino, el abuelo un violador? ¿Qué sentimos los seres que habitamos este planeta, cuando la promesa es un engaño planificado, cuando quienes deben custodiarnos nos maltratan, cuando un religioso abusa, cuando el gobierno delinque, cuando el amor (que no es AMOR) mata, cuando un niño Paco, María Juana, Coca, Ferny o Al Col, también mata o muere, cuando el que sabe, no sabe, no hace, no piensa, no no no, cuando tener hambre, sed, pasar frío, dormir en la calle, durar un día más, se hace un hecho sordo, mudo, ciego, ignorado; cuando no le importa a nadie…
Un Maestro, un padre, una madre, conforman matrices de aprendizajes, son una oportunidad de constituir una armonía superior en nuestra propia vida, en todos nuestros cuerpos, físico, energético, emocional, afectivo, intelectual, mental y espiritual.
¿Qué sucede cuando lo fuerte se vuelve resolutamente contra lo débil, cuando el Referente “involuciona” y para sobrevivir “vampiriza”? El alma no se corrompe, pertenece a otro nivel de existencia. Entonces, ¿Qué es lo que se quiebra para “conformar el mundo del revés”? ¿Estas cosas suceden por maldad? Si fuera así, naceríamos “malos! ¿Es maldad o enfermedad? Enfermedad manifestada como resistencia del cuerpo emocional y mental al Espíritu. Las emociones son generadas por los 5 órganos más importantes de nuestro cuerpo y si están desequilibradas, a su vez, ellas desequilibran el correcto funcionamiento de los órganos. Esto va a afectar y condicionar nuestra vida cotidiana, nuestro desarrollo, crecimiento y evolución espiritual. El Ser tiene dos alternativas: armonizarse con su entorno y la naturaleza u oponerse y ofrecerles resistencia. Si elige la primera, será un ser próspero y adaptado a sus circunstancias. Si opta por la segunda, enfermará. Debe reinar una armonía entre los cinco Reinos o los cinco órganos, para conservar la salud en todos sus aspectos, no sólo el físico. El Riñón influye sobre el Hígado; éste influye sobre el Corazón; el Corazón sobre el Bazo; éste sobre el Pulmón, que a su vez, influye sobre el Agua. El ciclo continúa en círculo. El miedo, que se lleva la cinta azul de la popularidad hoy por hoy, es generado por el riñón. Pero el riñón también genera los huesos, la voluntad, la fuerza física, el cabello, etc. La actividad deficiente o excesiva de los riñones, o el estancamiento o movimiento de su energía, determinará el grado de salud o enfermedad de las áreas que están bajo su gobierno y viceversa. Pero esto afectará al próximo reino, conformado por el Hígado, cuya expresión emocional en desarmonía es la ira. Y así, sucesivamente. Si una enfermedad avanza, se vuelve crónica, (también la repetición de cuadros agudos derivan en una cronicidad), todos los órganos van a verse afectados progresivamente y por ende, sus emociones. El típico caso de los ataques de pánico, que contrariamente a lo que se cree, no tienen que ver solamente con el Agua, o sea Riñón-Vejiga, (miedo, temor ansiedad), sino con un compromiso de todos los órganos del cuerpo. Y así debe de ser tratado para su resolución. Retomando el inicio, en una sociedad manejada por el miedo, en un país hepático, (ira), como el que estamos viviendo, si seguimos un hilo conductor, entenderemos que hay un importantísimo desequilibrio que debe ser restituido con calidad de URGENTE antes de llegar a una especie de ataque de pánico colectivo-masivo que termine por quebrarnos. Para ello, es fundamental e imprescindible restituir el referente, que el padre sea padre, la madre sea madre, el maestro sea maestro, la presidenta sea presidenta, y que cada quien ocupe su lugar, único e irrepetible, dando testimonio de AMOR en cada acto de su vida y a cada instante. Los que elegimos una vida de compromiso y servicio, sabemos que para esto, no hay vacaciones. Es URGENTE LA NECESIDAD DE TOMAR CONCIENCIA Y SALTAR HACIA LA REVOLUCIÓN ESPIRITUAL. LAS PREGUNTAS SOBRAN. FALTAN LAS RESPUESTAS. SI CADA UNO DE NOSOTROS SE HACE CARGO DE SU PARTE Y EXTIENDE LOS BRAZOS PARA ABARCAR TODO LO QUE LE SEA POSIBLE Y MÁS, CABE LA POSIBILIDAD DE SOÑAR CON UNA NUEVA HUMANIDAD. HOY. YA. AHORA. URGENTEMENTE.
Desde el alma y con el corazón.
Liliana Marcela Pérez Villar.

CAMBALACHE
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Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.
¡Todo es igual, nada es mejor,
lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao...
Si uno vive en la impostura
y otro afana en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!
Mezclaos con Stavisky van don Bosco y la Mignon,
don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martin.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia contra un calefón.

Siglo veinte, cambalache, problematico y febril,
el que no llora no mama y el que no afana es un gil.
¡Dale nomas, dale que va,
que alla en el horno te vamo a encontrar!
¡No pienses mas, tirate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao!
Si es lo mismo el que labura
noche y dia como un buey
que el que vive de las minas,
que el que mata o el que cura
o esta fuera de la ley.

Enrique Santos Discépolo

1 comentarios:

A las domingo, noviembre 15, 2009 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Hasta el día de hoy recuerdo lo mal que me sentía cuando de chica, mi mamá se la pasaba histeriqueando y haciéndose la "jopende". Me daba esa especie de verguenza ajena y además, como usaba mi ropa, se vestía como de mi edad y robaba cámara todo el tiempo, todos le decían que parecía mi hermana. Por un lado estaba bueno verla sana y joven, por otro lado, nunca pude ser hija del todo. Ella ocupaba todo el espacio. Ninguna mujer podía superarla, ni siquiera su propia hija. Como que medio me robó la adolescencia. En fin, hoy cuando veo a "alguna mujer gobernante de nuestro país" tan preocupada por una Luis Vuitton o un Rólex de oro con tanta miseria para remontar, me da la misma verguencita ajena y propia por la parte que me toca. Es verdad Liliana, cada uno debe ocupar su lugar, ser digno y responsable, no robar ni siquiera una idea, ser confiable y darle valor a lo que vale. Como siempre, impecable lo tuyo. Gracias. Mabel

 

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