sábado, 29 de octubre de 2011

SANTIAGO de COMPOSTELA II


Era el cuarto y último día en Santiago y decidí dedicárselo por completo. ¡Qué ciudad maravillosa! Tiene una especie de imán que te atrae. No importa qué camino tomes, todos te conducen al Obradorio. Todos van a la Catedral. Llevaba días caminándola y siempre descubría alguna callecita, algún detalle nuevo.


Ya me resultaba familiar. La comida, los olores, la gente…empezaba a desarrollar costumbres como si viviera allí. Compraba la empanada gallega en tal confitería, iba a tal supermercado, tomaba el café allí o aquí, iba a tal o cual verdulería, pastelería (panadería)… Mis preocupaciones más serias eran si comería empanada de bacalao, pulpo, atún…o si el jugo sería de piña, uva o melocotón. Me daba cuenta que caminaba con una sonrisa en la boca todo el tiempo. Era una mezcla de agradecimiento, despedida, regocijo y también, pena por dejarla. Me preguntaba si la volvería a ver.


Quería pasar una y otra vez por los mismos lugares, como para grabármelos muy adentro y poder recordarlos cuando quisiera. Me quedaba pendiente el Mercado y para allá me fui. No podía creer el tamaño de las frutas y verduras. Los colores. Los sabores. Era el deleite de los sentidos. Las especies. La gente. Cada uno, un capítulo aparte.


Santiago es la capital de Galicia y sede de los poderes ejecutivo y legislativo, representada por la Xunta de Galicia y el Parlamento, respectivamente. Cuenta con un organismo autónomo, la Municipalidad de Santiago de Compostela .
En el año 1985 fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO y el Parlamento Europeo designó al Camino, como Primer Itinerario Cultural Europeo.


Es la tercera ciudad de peregrinación del mundo cristiano. El primer puesto lo lidera Jerusalén y el segundo Roma. Su casco antiguo, de calles empedradas y con pórticos a manera de claustro:, es un laberinto de piedra solamente peatonal. Poblada de universitarios y turistas que deambulan por sus plazas, como la gloriosa Praza do Obradoiro.


Es un conjunto de magníficos monumentos de distintos estilos (barroco, renacentista, neoclásico, gótico) que atesora su equilibrio debido a que en toda su historia se utilizó el granito en sus construcciones. La Catedral, la Fachada del Obradoiro, el Pórtico de la Gloria, el Museo, el Cabildo. El Palacio Gelmirez, el Hostal de los Reyes Católicos, el Ayuntamiento, el Colegio de San Jerónimo, El Casco Antiguo, la Plaza de la Quintana, el Monasterio de San Martín Pinario, el Convento de Regina Coeli y el Museo de Altamira. Repleto de restaurantes de todo tipo, bares y alojamientos, incluso Albergues.





“Según la tradición, el Apóstol Santiago vino a predicar al Finis Terrae, llegando a la desembocadura del río Ulla. Durante siete años se dedicó a evangelizar a España y después se volvió a Palestina, donde fue decapitado por Herodes Agripa. Sus discípulos huyeron de Tierra Santa con su cuerpo transladándolo a España en una embarcación y lo enterraron cerca de Iria Flavia, donde construyeron el Arca Marmórica y un Altar. Andando el tiempo, las invasiones se suceden en España y el Sepulcro del Apóstol se abandona, si no la tradición, al menos el testimonio. A comienzos del siglo lX, el Obispo Teodomiro descubrió el sepulcro. Las Necrópolis halladas debajo de la Catedral, sustentan la tesis de que Compostela deriva del latín vulgar con un sentido de enterrar y no de Campus Stellae, Campo de la estrella. Según la leyenda, en el año 844, Ramiro l venció a los Árabes en la batalla de Clavijo, cerca de Logroño. Durante el combate, se apareció un caballero montado en un caballo blanco, blandiendo un estandarte blanco con una cruz roja y animando a los cristianos, arrasó al enemigo a su paso. Todos reconocieron en él a Santiago, el Santiago Matamoros de la iconografía. La Reconquista encontró por fin a su santo Patrono y en adelante, Santiago y cierra España, sería el grito de batalla cristiano. Más tarde, el señor de Pimentel, durante un combate contra los árabes, se vio obligado a atravesar a nado un brazo de mar. Cuando salió, su cuerpo estaba cubierto de conchas. Así, la vieira se convirtió en emblema de la peregrinación y símbolo tangible que todo peregrino debería llevar. A partir del siglo II, Santiago de Compostela conoce su extraordinario desarrollo. Cuando el poderío Turco hace peligroso el viaje a Tierra Santa, la peregrinación Jacobea es tan meritoria como la de Jerusalén y la de Roma”. (Michelin).



Mañana comienza el Congreso. Chau Santiago querido, Santiago adorado (diría Leo). A armar la mochila que nos vamos para O Grove, Isla de La Toja.







Seguimos luego.
Desde el alma y con el corazón
Liliana Marcela Pérez Villar
lilianamperezv@gmail.com
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