domingo, 14 de mayo de 2017

¿Para qué M.O.V.E.R.S.E.?


El movimiento es una de las formas más primitivas y antiguas de reencuentro y descubrimiento entre los seres de humanidad. Para M.O.V.E.R.S.E. no es necesario tener “experiencia previa” de ningún tipo. Sólo es necesario tener ganas de entusiasmarse y comunicarse con otros, con nosotros mismos y con el sentido de la Creación, para lo cual, no hace falta ser bailarín, no se requiere de coreografías, sino conectarse con el ritmo, la cadencia de la música y la melodía. Dejar que esa música nos entre, nos renueve la energía, nos lleve y traiga por lugares y tiempos sin resistirla, entregarnos al movimiento sin “controlarlo” como una hoja al viento, para que nos alce del piso y nos haga caminar por el aire. Cada semana pasamos por un Centro distinto, (en yoga chakra). Y si logramos centrarnos en él durante la primera parte de la clase, entrenando la energía correspondiente a ese centro, tendremos la oportunidad de seguir avanzando y motivándonos, individual o grupalmente, gracias al estímulo de esa música cuidadosamente elegida, de acuerdo a lo que deseemos trabajar. Si en lugar de disponernos a “desarrollar músculos”, “sacar lomo” o lo contrario, “acumular grasa y gordura” o “anquilosar las articulaciones”, nos animamos a movernos, a hacerle caso al cuerpo, sacudir el polvo, la telaraña, el moho que llevamos acumulando por tanto tiempo, nos permitiremos ser guiados a vivir experiencias integradoras que incitarán el despertar a viajes personales, sociales, comunitarios y universales. Todo esto tan incentivado y valorado en nuestra sociedad actual, sólo nos sirve para acorazarnos, insensibilizarnos y “protegernos” de poder sentir. Tanto le tememos a darnos cuenta que somos vulnerables que seguimos creando paredes de músculos y/o grasa corporal a modo de caparazón donde escondernos de los sentimientos y evitar el contacto. Porque el contacto corporal sincero es una hermosa invitación a despertar hacia un sentido de solidaridad, en el real significado de la palabra, es decir, sin esperar nada a cambio, material o inmaterial. Despertar al sentido de UNIDAD, sin convertir a la vida en un mundial de football, donde hay que ir eliminando competencia, para poder ganarles a los demás. Lo mejor que nos puede pasar es dar con nosotros mismos, relacionarnos amablemente con el entorno, cambiando lo que tengamos que cambiar, sin esperar que cambien los otros y desarrollar nuestra comunicación con la Creación. Es muy difícil explicar con palabras lo que hacemos con el cuerpo, con los cuerpos. Cuando llegues a vivenciarlo vas a descubrirlo solo. Es una experiencia intransferible. Al M.O.V.E.R.S.E. se mejora la calidad de vida. El poder conectarse con la ALEGRÍA es una inyección de energía vital que repercute beneficiosamente en todo el sistema inmunológico. Al M.O.V.E.R.S.E. respetando las consignas del desarrollo de la clase, al transitar por movimientos diferentes a los que usualmente repetimos, vamos descubriendo nuevos caminos, zonas del cuerpo que ni sabíamos que teníamos, que nos van a conectar con la CREATIVIDAD sin que nos demos cuenta. A pesar de ser un movimiento con un sustrato físico (cuerpos) su práctica se manifiesta en los otros planos energéticos. Es de un valor incalculable en el ordenamiento emocional y afectivo y altamente instructivo en la evolución y cultivo de la Mente Inferior, (el intelecto) y la Mente Superior (Mente y Espíritu). No se trata de una técnica. Es una práctica integradora que amplifica la habilidad para relacionarse, expresarse y comunicarse. Es notable cómo con su ejercicio en el tiempo, se empiezan a percibir cambios de humor. ¡Los que nos rodean nos preguntan si nos hemos hecho un lifting, nos preguntan qué hicimos para estar así! Al M.O.V.E.R.S.E. lo estancado circula nuevamente y hasta las várices se van corrigiendo, los problemas circulatorios, intestinales, respiratorios, los dolores de cabeza, las artrosis, etc. mejoran notablemente o se curan. Debemos estar atentos al temor que genere el M.O.V.E.R.S.E. Generalmente el miedo se manifiesta en VIOLENCIA o en QUIETUD. Creemos que si no nos movemos, si nos quedamos quietos, el miedo no se nos va a notar. Pero la mejor manera de resolverlo es mirándolo de frente, aceptándolo y trabajándolo. Ya que es el mismo miedo, el primer paso de una escalera que, a la larga, bien puede conducir a la depresión. Al esconderlo, sólo cultivamos más miedo. Si encima de todo esto tenés tensiones, contracturas, problemas de concentración, apatía, falta de motivación, confusión, te cuesta relacionarte, dolores de cualquier índole, M.O.V.E.R.S.E. es una maravillosa manera de recuperarte, rescatarte y sanarte. Y a los varones que creen que esto es cosa de mujeres, (jajaja), empiecen a despertar de la educación machista. Pregunten a las mujeres que los rodean si prefieren un cuerpo tipo Schwarzenegger , en el que rebotamos al primer abrazo, o un cuerpo cuidado, conectado con los sentires, con un pecho cálido y brazos amorosos que nos reciben con ternura, blandura y no con rigidez. Un cuerpo trabajado es un cuerpo centrado, ni fofo y gordo, ni amurallado. Ni los varones son “maricas” por mover las caderas, ni las mujeres “prostitutas”. Si hemos sido creados a “imagen y semejanza” será porque eso es lo que se espera de nosotros. No lo desvirtuemos con excesos o deficiencias. Y esto redundará en un BIEN COMÚN hacia toda la HUMANIDAD enseñándonos a trascender discrepancias y disputas y a aceptar lo diferente.
¡No se lo pierdan! Los espero.
Desde el alma y con el corazón.
Liliana Marcela Pérez Villar.

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