domingo, 8 de marzo de 2015

DESARMA Y SANGRA tus heridas MUJER. Antìdoto: AMOR


“Son esas heridas que llevamos hace 25 años y sangran por dentro, las que no nos dejan vivir en paz y felices”
Así comenzaba la sesión con una paciente. Me contó de su imposibilidad de disfrutar sus vacaciones, recién llegada de un hermoso lugar, con carita de resignación y frustrada.
Lo manifiesto era una conversación sobre una película que habìa visto.
En algún momento y con picardía le pregunté: -“¿Seguimos hablando de la película?”, cuando ya era muy obvio, que había un sentido latente en el comentario, que ya nada tenía que ver con ese argumento, pero sí, seguramente, con alguno personal. Tomamos el café y dimos por terminado el “Chikung de la palabra” para pasar a la camilla, como todas las semanas. Y como todas las semanas, comenzamos con masaje. Esa terapia tan íntima, donde no hay nada entre la persona que le toca ser paciente en ese momento y su sanador. Sin escritorios por medio, sin pastillas, sin distancias y en este caso en particular, en esta sesión, sin aceite siquiera. Un encuentro más, como todas las semanas. Una persona con quien ya hay un vínculo muy importante desarrollado entre las dos. Confianza, intimidad, amor, empatía, compromiso, respeto… Recordando, o tal vez inducida por la conversación inicial, me dirigí hacia una zona en particular, donde como muchas otras mujeres, están depositados todos los “rollos”. Esto no fue intencional ni buscado. Cuando estamos conectados profundamente, las manos van solas, no hace falta pensar. El masaje NO SE DA CON LAS MANOS, SE DA CON EL ALMA. Para mi sorpresa, de pronto, esas heridas, que luego supe rondaban los 25 años o más, comenzaron a sangrar tímidamente. A riesgo de cometer una infidencia con mi persona, confieso que se me cayeron unas lágrimas. Fue sumamente conmovedor. Como si fuese una escultura, esa zona del cuerpo comenzó a cobrar vida. Cambió de color, de forma, de textura, dejó de ser un bloque de cemento quebrado (descripción de la paciente) y se fue pareciendo mas a un abdomen blando, acogedor, receptivo. La pierna izquierda, que se presentaba edematizada sobre todo en la zona del tobillo, empezó a deshincharse, así como la longitud de su pierna, que se hallaba acortada. Ella notó claramente mi conmoción, a pesar de los años que llevo realizando mi trabajo con la misma devoción día a día y conservando intacta la capacidad de sorpresa. Le conté lo que estaba sucediendo, más allá de su percepción y la invité a que se mirara desnuda al espejo. Terminamos abrazadas, las dos muy conmovidas, entre lágrimas y sonrisas. No fue necesario interpretar nada, ni recordar esas experiencias vividas 25 años atrás o más, remover antiguos y añejos dolores. Simplemente, movilizar la energía emocional estancada de esas vivencias grabadas en el cuerpo, permitió cerrar historias pendientes, desde un lugar diferente. Desarma y sangra, como cantaría Charly García, que de desarmar y sangrar conoce de sobra. Desarma y sangra, para poder volver a armar desde otro lugar y poder volver a AMAR.
Una historia más. Una “mala sangre” mas que nos hacemos en la vida. A veces por mérito propio y otras, mérito de terceros que viven de la sangre ajena. Inútil es tratar de insistir en que “La alegría de unos, no puede ser a costa de la tristeza de otros”. Es la falta de conciencia de daño o el daño a conciencia, que es muy dañino para el dañado, pero mucho más dañino para el dañador (aunque no tenga cognición de ello y de sus consecuencias providenciales)
Una herida oxidada, herrumbrada, añeja, que marca, condiciona, somete. Una mancha más al tigre que sí, le hace, le hace mucho daño a su espíritu, a su capacidad de sentir, de ser más flexible… Una historia mas de amores, como todas las historias, que a través de un masaje profundo, SANA. DESARMA, SANGRA. (O comienza a sanar)
Los espero e invito a sanar sus heridas juntos, en un lugar de confiaza, amor y amabilidad. “No te condenes a perpetuidad, la cuerda existe y no te ahorcará…”
Desde el alma y con el corazón.
Liliana Marcela Pérez Villar.


DESARMA Y SANGRA

Tu tiempo es un vidrio
tu amor un fakir, mi cuerpo una aguja
tu mente un tapiz.
Si las sanguijuelas no pueden herirte
no existe una escuela que enseñe a vivir. (Sí, existe, jajaja, ANAMCARA)

El ángel vigía descubre al ladrón
le corta las manos,
le quita la voz,
la gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre, se olvida de Dios.

Miro alrededor,
heridas que vienen, sospechas que van
y aquí estoy
pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma,
desarma y sangra.

Charly García. https://www.youtube.com/watch?v=F1lR7bWzHuo FB: https://www.facebook.com/pages/Anamcara-Centros-de-Energ%C3%ADa/51043297182

3 comentarios:

A las lunes, marzo 08, 2010 , Anonymous Anónimo ha dicho...

¡Qué hermosa experiencia Liliana! Me emocionó mucho tu relato. Quiero estar en una de tus camillas. María Marta- Houston

 
A las miércoles, marzo 10, 2010 , Anonymous Anónimo ha dicho...

¡Hola Porteña! ¿Cómo va? ¡A ese Charly y al que llamas "Flaco", Spineta creo o algo así (disculpa si está mal escrito), siempre les encuentras tela para cortar!Empiezo a creer que son especiales también como me has contado y por lo que leo en tu blog.
Iba a decirte qué bellas manos tienes, como para llegar al corazón de tus pacientes y lavárselos de amor. Pero ahora entiendo que eres tan amorosa porque trabajas con el alma. ¡Es que está clarísimo! Desde mi tierra, siempre te recuerdo y aprendo de tus palabras, que es una manera de estar mas cerca. Saludos por ahí. D A

 
A las lunes, marzo 15, 2010 , Blogger GRI ha dicho...

Muy emocionada por tu relato, por algunas cosas sentí que me tocaban de cerca.Me encantó la conexión entre pasiente y su sanador como vos decís, realmente me gustaría recibir esos masajes que das "con el alma".un abrazo, Griselda.

 

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